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miércoles, 29 de junio de 2011

2ª ACTUALIZACION VALORACION PILOTOS

Tras haber pasado las ocho primeras carreras del mundial se procede a la actualización del valor de los pilotos según la clasificación actual del mundial.
Tal y como se especifica en las normas generales es obligatorio configurar un nuevo equipo de pilotos según la nueva valoración, con un mínimo de 3 y un máximo de 5, pudiendo escoger los anteriores siempre y cuando no se exceda de 100 puntos con la nueva valoración.

Se debe enviar la nueva apuesta a la siguiente dirección de correo antes de las 22:00 h. del próximo 06/07/11:
igorysucaballo@gmail.com


Valoración actualizada a fecha 29/06/2011
:




Piloto
Punt.
Dif.
1

Sebastial Vettel
50
0
4

Jenson Button
50
0
2

Mark Webber
50
0
3

50
0
5

Fernando Alonso
40
0
6

Felipe Massa
40
0
8

Nico Rosberg
35
+5
10

Vitaly Petrov
35
0
9

Nick Heidfeld
30
-5
9

Michael Schumacher
30
+5
16

Kamui Kobayashi
25
-5
14

Adrian Sutil
25
+5
19

Jaime Alguersuari
20
+5
18

Sebastian Buemi
20
-5
11

Rubens Barrichello
15
0
17

Sergio Perez
15
+5
15

Paul di Resta
10
-10
20

Jarno Trulli
10
0
23

Vitantonio Liuzzi
5
0
25

Jerome D'Ambrosio
5
0
21

Heiki Kovalainen
5
0
24

Timo Glock
5
0
12

Pastor Maldonado
5
0
22

Narain Karthikeyan
5
0

ANALISIS GP EUROPA 2011

RABO DE TORO
¿Victoria? ¡No! Un segundo lugar. ¿Conformismo? ¡No! Realismo. ¿Aburrimiento? ¡No! Fórmula 1, como siempre. ¿Calor? ¡Sí! Y mucho: el de las gradas llenas de aficionados que animaban hasta la extenuación. ¿Adiós al Campeonato? ¡No! Hay muchas maneras de disfrutar de él. ¿Paella? Mejor rabo de toro…

Si realmente fuera un toro, Fernando Alonso podría haberse hecho un estupendo plato con el Red Bull de Mark Webber. Pero en realidad el rabo que estuvo a punto de atrapar (y el que más codiciaba) era el del RB7 de Sebastian Vettel. Unas tijeras algo afiladas, un brazo algo estirado y… ¡de cuajo! Muy cerca anduvo el español del toro rojo del alemán, casi tanto como para hacerse una paella de rabo de toro (sí, existen). Mark Webber parece haber caído ya en las zarpas del español, mientras que los McLaren defraudaron masivamente. Hay una presa suelta y muchos cazadores. Pero, de momento, sólo Fernando Alonso le tiene a tiro. ¿Cuándo disparará?

UN SEGUNDO PUESTO DEMASIADO DULCE
Pocas veces hemos celebrado tanto un segundo lugar de Fernando Alonso como este fin de semana pasado en Valencia. Así de triste es la actualidad. Así de dura es la realidad: Sebastian Vettel y Red Bull han creado, desarrollado y consolidado un tándem muy difícil de desarmar. El título se escapa, las nuevas regulaciones no han cambiado nada al frente, Ferrari está siempre a expensas del rendimiento de los compuestos de los neumáticos y cada vez queda menos campeonato. Pero estamos contentos. ¿Cómo es posible? Porque los tiempos cambian y los equipos también.
Hace unos años creíamos que cuando Fernando Alonso llegara a Ferrari iban a caer los títulos mundiales unos tras otros. Craso error. Por muchas circunstancias, el objetivo hoy es casi imposible. Es duro decirlo, pero así es: ganar el Mundial sería casi un milagro a estas alturas. La tan cacareada regulación de la FIA para hacer carreras más espectaculares, divertidas y llenarlo todo de adelantamientos ha fabricado, paradójicamente, una de las temporadas menos reñidas de los últimos años: Vettel ha ganado ya seis carreras de las ocho disputadas. Y en las dos carreras que no ha ganado terminó… segundo. Una auténtica apisonadora. El año pasado, a estas alturas, de ocho carreras disputadas teníamos cinco ganadores diferentes. En el Mundial, entre los dos primeros, sólo había seis puntos de diferencia. Y todos sabemos cómo se decidió la temporada: en la última carrera. De hecho, entre 2005 y 2010 todos los campeonatos se han decidido en la última carrera, excepto en 2009, donde Button ganó en la penúltima. ¿Realmente era aburrida la Fórmula 1 sin el alerón móvil y sin Pirelli?

SALIDA "MADE IN ALONSO"
La maniobra de Fernando Alonso en la salida fue increíble, inequívocamente con su sello personal: después de perder dos posiciones, el español logró encontrar un hueco por el exterior, allí por donde nadie se habría metido. Y engañó a Button y a Massa. Y se colocó tercero. Sólo Fernando sabe escabullirse de este modo en medio del jaleo, sin tocarse con nadie, y aparecer casi como por arte de magia delante de todos.
Con Webber en el punto de mira, Fernando se esforzó al máximo por alcanzarle, estudiarle varias vueltas y, cuando menos se lo esperaba, adelantarle implacablemente. Ni siquiera amagó en las vueltas anteriores, seguramente para no ponerle en sobre aviso. Webber no se esperaba que el Ferrari llegara tan rápido en la frenada, y no pudo hacer nada. Las estrategias posteriores adulteraron momentáneamente las maniobras deportivas sobre la pista, como de costumbre, aunque finalmente las posiciones volvieron a ser las que debían ser: Alonso por delante de Webber. Ferrari pensó en intentar adelantar a Vettel, pero finalmente el Red Bull del alemán marcaba un ritmo demasiado competitivo. Entrar en meta a diez segundos por detrás les da energías para volver en Silverstone dispuestos a hacerlos desaparecer. De momento el rabo del toro está a la vista.  

RBR Y VETTEL, DESTINADOS A LA HISTORIA
Últimamente no son pocos los amigos o compañeros que antes despreciaban este extraño deporte (que ni siquiera reconocían como tal), los que me exponen sus dudas, perplejidades y quejas sobre por qué unos “don nadie” como Red Bull son capaces de ganar casi todas las carreras. Resulta difícil a un profano explicar el tema de los ciclos en Fórmula 1, cómo a veces unos están arriba y luego abajo. "Sí, ¡pero es que Ferrari es Ferrari!", me contestan como si la Scuderia fuera una especie de dios todopoderoso que debería ganar siempre. "Entonces, ¿para qué celebran el campeonato? Que se lo den directamente a Ferrari cada año", suelo replicar.
Afortunadamente, no van por ahí los tiros: la gente de Red Bull Racing ni es nueva ni mediocre. Igual ocurre con Sebastian Vettel, al que ya intentan quitarle mérito con aquello de que "es que lleva el mejor coche y curiosamente el equipo sólo falla con Webber"; dejémonos de tonterías: Vettel es un fuera de serie. Y lo demuestra cada carrera. A pesar de su error en Canadá (y los que vendrán), sigue teniendo un temple especial, sólo propio de los campeones mundiales. Por eso ya está destrozando récords.
A su corta edad, Vettel tiene en su mano la posibilidad de batir a genios como Ayrton Senna o Michael Schumacher, pilotos que en su día también fueron ridiculizados, infravalorados e incluso marginados, tachándoles de prepotentes, niños mimados o meros robots a bordo de coches imbatibles. Pero el tiempo, al final, pone todo en su sitio. Y ni a Ayrton Senna, ni a Michael Schumacher, ni a Sebastian Vettel nadie les ha regalado nada. Dentro de algunas décadas, nuestros sucesores recordarán estos días como los inicios de unos campeones mundiales fuertes, inteligentes, competitivos y sólidos. No seamos tan necios como para perdérnoslo.

AÚN FALTA UN TROFEO VALENCIANO
Sea como sea, el trabajo y el esfuerzo de Fernando Alonso es gigantesco. Estar donde está con un monoplaza notablemente inferior al RBR es algo que sólo quien sabe bien de Fórmula 1 puede alcanzar a comprender. El trabajo se multiplica, el esfuerzo duele hasta la extenuación, pero los resultados son aparentemente modestos, siempre desde el frío punto de vista de la tabla de tiempos. Pero en la tabla de tiempos no se reflejan los nudillos blancos de Alonso debajo de los guantes, el sudor descargado dentro del habitáculo ni los quebraderos de cabeza por ganar tiempo en frenadas imposibles. Por eso este segundo lugar, además delante de su afición, sabe a gloria. Un trofeo más para su colección. Pero todos sabemos que aún guarda el deseo de que sea un poco más grande; que sea el trofeo del campeón. Quizá, el año que viene.

SCHUMACHER DEBIÓ SER PENALIZADO
Entre neumáticos, alerones móviles y estrategias, Valencia se sumergió por cuarta vez consecutiva en la Fórmula 1. Ese invento extrañamente llamado "Valencia Street Circuit” (ya se sabe: el inglés vende más que el español) no ha deparado muchas sorpresas: no fue una carrera especialmente llamativa ni por adelantamientos ni por emoción. Aún así, no sólo Fernando Alonso y su increíble rendimiento consiguieron mantenernos despiertos: aunque quieran obviarlo, hubo luchas en el pelotón, adelantamientos y piques bonitos hasta la última curva. Nada que envidiar a otras carreras ni a otros circuitos.
Una vez más, Michael Schumacher dejó bastante que desear: terminó decimosexto, muy lejos de todo. Echa la culpa a su toque con Vitaly Petrov, en la decimoséptima vuelta. Sin él, asegura, habría puntuado. ¿O no? En realidad, no debería, porque justo antes de ese mismo toque, Michael cometió una infracción que quedó impune: pisó la línea que delimita el carril de aceleración de la salida de los boxes. Toda la rueda delantera izquierda traspasó la línea que debería ser infranqueable cuando alguien sale de boxes. Para rematar la faena, Michael obvió el semáforo azul y se llevó por delante al piloto de Renault en la frenada, tal y como él mismo reconoce: "Intenté frenar tarde para hacer la curva con él, pero bloqueé la rueda delantera y le di. Claramente fue error mío". El paso por boxes hizo las veces de una penalización que nadie pidió, a pesar de ser flagrante la infracción.

¿POR QUÉ GRAN PREMIO DE EUROPA?
Antiguamente, el Gran Premio de Europa sólo era un título honorífico que podía usar cualquier carrera en dicho continente. Pero el primer GP de Europa real fue el de 1983, en Brands Hatch. Y no fue más que una improvisación para sustituir al Gran Premio de Estados Unidos, que debía disputarse en Nueva York, (pero que se suspendió tres meses antes de su celebración). Como en esa temporada ya existía un Gran Premio de Inglaterra (Donington Park), la Federación usó esta denominación para poder celebrar dos carreras en un mismo país y año. Una solución que se repitió al año siguiente, con el Gran Premio de Europa de 1984 disputado en Nürburgring –en sustitución de Long Beach–, y al siguiente (1985) en Brands Hatch de nuevo, en sustitución de Dallas.
Cuando México y Hungría regresaron al calendario de la Fórmula 1 en 1986, el Gran Premio de Europa desapareció. Desde 1993 hasta la actualidad –con la única excepción de 1998–, el Gran Premio de Europa se ha disputado regularmente como una carrera más del calendario, y no como un sustituto de otra prueba. Eso ha permitido celebrar dos carreras en un mismo país por temporada, como ocurre actualmente en España. Pero Valencia no ha sido la primera pista en albergar un Gran Premio de Europa, pues Jerez de la Frontera ya lo hizo en 1994 y 1997.

FÓRMULA 1, VALENCIA 85.000
Se rumorea que el señor Bernard Ecclestone –Bernie, para los amigos– está cansado de que en España tengamos dos carreras de Fórmula 1. Y quizá nos quedemos sin una próximamente. Valencia termina su contrato con la FIA en 2014, pero viendo los buenos resultados de público –unos 85 mil espectadores viajaron expresamente a Valencia para ver la carrera– y organización –al propio Ecclestone le encanta la cita valenciana–, no es de extrañar que se renueve el contrato. Ojalá que así sea. Porque es fácil hacer demagogia en tiempos de crisis, y todos podemos asumir una autocrítica sana y necesaria para mejorar; pero de ahí a la egoísta reivindicación del "no, porque yo no quiero", hay un abismo.
La ciudad valenciana ha experimentado un crecimiento significativo gracias a esta carrera que, si bien es cierto que acarrea una enrome cantidad de dinero público, es una inversión que repercute en las infraestructuras locales, en su turismo, en los hoteles y restaurantes, y supone una grandiosa publicidad (600 millones de telespectadores en todo el mundo reconocieron en sus hogares las preciosas vistas de la gran ciudad mediterránea, según Jorge Martínez “Aspar”) que muchos querrían disfrutar. Por supuesto que hay mucho donde invertir en una ciudad, mucho que repartir, mucho por lo que trabajar, pero es de extrañar que una copa de vela, un open de tenis o un tour de hípica no acarreen tanto ruido a cambio de tan pocas nueces. Pero ya se sabe: la Fórmula 1 no es más que despilfarro, ruido, contaminación y esas cosas. En resumen: siempre habrá opiniones enfrentadas, pero también siempre será más fácil y cómodo criticar algo que tratar de entenderlo y mejorarlo. Pero al final ¿quién se come el pastel?

martes, 28 de junio de 2011

ESTO NO ES SERIO

Esto no es serio, señor árbitro, que las reglas son hasta el minuto 90…

 
Pier Luigi Colina, el alopécico y Lobatiano colegiado que se hizo planetariamente popular en la década de los 90, siempre decía lo mismo: "las reglas son para los dos equipos, y están para cumplirlas". La frase es apócrifa pero nos sirve para ilustrar de manera troncal la viruta de hoy

El brillo del GP valenciano ha acallado una de las polvaredas del año, la referente al repentino cambio de regulación en torno a los llamados escapes soplones. Los escapes sopleadores que bien sopleen, bueno escapes sopleadores serán, pero la FIA ha decidido en mitad del partido que en lo sucesivo soplearán un poco menos. "Podían haberlo dicho antes", se duelen los de Red Bull, a priori los que más va a sufrir el cambio normativo. Los Blues Brothers se dieron cuenta el año pasado de que el halitósico aliento de sus motores Renault largaban a la atmósfera toneladas de aire con una mala leche infame que se desvanecía sin más, energía que se disipaba en el éter pudiendo sacar tajada de ello (La energía si que se crea, pero se puede transformar).
Adrian Newey, más listo que los ratones coloraos, apuntó los flamígeros canutos de sus pepinos hacia el difusor y consiguió que los gases de la combustión ayudasen a aplastar el coche contra el suelo, dando con una mina inexplorada en lo referente al agarre aerodinámico. El resto de equipos se fueron dando cuenta poco a poco de a donde bufaban las vuvuzelas azules y poco después, pero tarde, se pusieron a 'inventar' en el mismo sentido. La guinda de Newey, un tipo que debería estar diseñando la nave Enterprise él solito, añadió un detalle extra a este gadget y es justo el que la FIA quiere limitar: sus motores soplan con la misma saña aunque sus pilotos lleven el pie levantado y anden frenando, consiguiendo con ello un extra de agarre aerodinámico justo cuando más les hace falta a los coches: en las curvas y frenada. 
Herbie Blash, Jo Bauer, Charlie Whiting y todos los relaciones con la técnica del mundial en el seno de la FIA han visto como esto puede ser un quebradero de cabeza reglamentario con una muy posible escalada de inversiones, gastos, costes y dineros, así que han cortado por lo sano aduciendo que en realidad lo que se consigue con esto es modificar la aerodinámica con un efecto similar al del DRS o alerón móvil. Eso es lo que ha dicho Whiting, el verdugo del invento, pero lo que muchos sospechamos es que no se trata más que de una manera de añadir salsa al mundial evitando que Red Bull humille al resto de contendientes con su abrumadora superioridad. La Federación Internacional de Automovilismo es necesaria, porque ha de haber un árbitro en esta contienda, pero a veces el interés general puede fastidiar el de unos tipos muy listos que se han adelantado al resto… a RBR le han expropiado su ingenio. 
Ingenio tuvo Brawn cuando inventó el difusor de doble plano, o McLaren el F-duct (o aerocanuto), o Williams en su momento la suspensión activa, pero el ente regulador tuvo a bien esperar hasta el final de la temporada para dar matarile a lo que traía de cabeza al resto. Cuando empieza el año, cada equipo ha de enviar un informe enormemente detallado a la FIA con planos, medidas, trucos, inventos y éstos han de dar su bendición, como así hicieron en su momento; que ahora retiren lo dicho no queda bonito. A la gente de Horner se les ha dejado ir con el caramelo en el bolsillo y ahora que los demás les miran con envidia como lo mastican se lo quitan. 
Los RB7 son coches superiores al resto por varias razones, y esta no es más que una de ellas, pero es evidente que su agresivo mapeado de motor del sábado les dan un extra de ventaja frente al resto, para pasar bastante desapercibido en carrera. Ese segundo que sacan al resto el sábado debería ser más de un minuto de ventaja al final de una carrera, especialmente cuando Frigodedoman sale permanentemente el primero y contra sólo contra el aire, sin embargo su ventaja rara vez supera los diez segundos al siguiente competidor, lo que supone dos, puede que tres décimas por vuelta. La FIA ha tomado nota y ha dicho: "pax vobiscum, que vais a ganar, pero dejad algo pa los demás". Lo lógico, razonable y justo hubiera sido dejar funcionar el chisme hasta fin de año, pero la catarata de protestas del resto de equipos -creemos- ha forzado esta decisión en beneficio del conjunto. 
Gerard Berger ya lo dijo el año pasado, 'estos van a seguir ganándolo todo una buena temporadita', y el austriaco se refería a varios años, no a uno sólo. Si la FIA no les para los pies, esto terminará siendo como cuando la pelea era saber quien quedaba segundo tras Schumacher, a sabiendas de quien iba a ganar de manera cuasi certificada. Las audiencias bajan, el público pierde interés, se venden menos entradas, gorritas y camisetas, y el negocio sufre. Pocas cosas le han sentido tan bien a la categoría como que en los últimos cinco años haya habido cinco campeones del mundo, señal inequívoca de que todos pegan bocaos, pero el tandem Vettel-Newey puede crear otro lustro de sosísimas carreras con un ganador preadjudicado desde que se apaga el semáforo encarnado. 
Así los amos del cortijo meten la mano para poner orden, concierto y tabla rasa para todos. Precisamente hay muchos observadores que creen que el DRS fue introducido para golpear a Red Bull donde más le duele: en las rectas, pero gracias al invento -entre otras cosas-, estamos viendo la temporada con mayor número de adelantamientos de la historia.
¿Ves?, en el fondo la intención de la FIA no es mala… pero con frecuencia sus decisiones lastiman los intereses de equipos o pilotos concretos. No, no es justo, aunque tampoco debe ser fácil ser juez en este sarao, especialmente cuando la F1 es la principal fuente de ingresos de la FIA...